Cada vez que una empresa nos dice que su Marketing no despega, la conversación empieza igual. Nos muestran el stack. Un CDP, dos plataformas de automatización, la suite de analítica, el CRM, tres herramientas de IA que llegaron el último trimestre. Todo conectado, todo pagado, y aun así nada crece como debería. La verdad es que casi nunca se trata de un problema de herramientas, sino de Modelo operativo.

Lo hemos visto en compañías grandes y en las que recién arman su primer equipo. Compran tecnología esperando que la tecnología resuelva, pero la tecnología no resuelve, amplifica. Si el modelo que hay abajo es claro, la herramienta lo hace más rápido. Si el modelo es confuso, la herramienta hace el desorden más caro.

Ese es el punto de partida de este artículo, y no lo vamos a suavizar. La industria vendió durante quince años una promesa simple: la próxima plataforma cierra la brecha. No la cierra. La brecha vive en otro lado, en cómo la empresa decide, prioriza y aprende, y esa parte no se puede agendar en una demo.

EL STACK YA ESTÁ AHÍ. SUBUTILIZADO

Partamos por un dato incómodo. La Encuesta de Tecnología de Marketing 2025 de Gartner encontró que las organizaciones usan apenas el 49% de la capacidad de su stack de MarTech. La mitad de lo que tienen. Y solo el 15% de las empresas califica como alto desempeño, es decir, cumple sus metas estratégicas y muestra un retorno positivo.

Léelo de nuevo, porque cuesta creerlo. La mitad de lo que ya compraste no se usa. No hablamos de una herramienta que faltó, sino de todo lo que sobra sin llegar a activarse nunca.

Y ese 49% es la buena noticia, porque la cifra viene subiendo desde un fondo bochornoso. Gartner venía midiendo un 58% de utilización en 2020, que cayó a 42% en 2022 y tocó piso en un 33% en 2023, apenas un tercio del stack en uso. Durante tres años, las empresas compraron más rápido de lo que aprendían a usar lo comprado. El repunte a 49% no significa que el problema se resolvió. Significa que la brecha era tan grande que ni siquiera una recuperación logra encender más de la mitad del stack.

El contexto lo hace peor. Según chiefmartec, en 2024 el universo de MarTech llegó a 14.106 productos, con un crecimiento anual de casi 28%. Son 3.068 productos nuevos netos en un solo año, el treceavo año consecutivo de expansión. Desde el primer mapa de Scott Brinker en 2011, el catálogo creció más de un 9.000%. Hay una herramienta para cada micro problema imaginable, así que la tentación es obvia. ¿No crece el pipeline? Compremos algo. ¿La atribución no cierra? Otra plataforma. El mercado tiene una respuesta de software para todo, y las empresas la compran.

Pero comprar más capacidad cuando usas la mitad de la que tienes no es una estrategia. Es una manera cara de posponer una decisión que igual vas a tener que tomar.

NO ES SOLO MARKETING. ES SOFTWARE EN GENERAL

Alguien podría pensar que esto es un problema exclusivo del Marketing, gente creativa comprando juguetes. No lo es. El patrón se repite en todo el software empresarial, y los números de gestión de SaaS lo confirman con una crudeza que incomoda.

El Índice de Gestión de SaaS 2024 de Zylo, construido sobre 30 millones de licencias y más de 34 mil millones de dólares en gasto bajo administración, encontró que la empresa promedio deja 18 millones de dólares al año en gasto desperdiciado y usa solo el 49% de las licencias que provisiona. La misma mitad de antes, pero ahora expresada en dólares que se van a la basura. El mismo estudio detectó redundancia pura: la compañía promedio tiene 11 herramientas de gestión de proyectos y 10 apps de colaboración conviviendo. No una, once.

Productiv, otra plataforma de gestión de SaaS, lo mira desde la adopción real y llega al mismo lugar. En su reporte de 2024, el porcentaje promedio de usuarios activos por aplicación fue de apenas 45%, y entre el 30% y el 41% de las licencias quedaron sin usarse en las empresas más grandes. Compraste asientos para todo el equipo y menos de la mitad se sienta.

El punto es que la subutilización no es un defecto del Marketing. Es un síntoma de cómo las organizaciones compran software: por miedo a quedarse atrás, no por una decisión clara de para qué sirve. Y el Marketing, con su catálogo de 14.000 opciones, es donde el síntoma se ve más fuerte.

EL PROBLEMA NO ES TÉCNICO. ES DE MODELO

Cuando Gartner preguntó por qué el stack se subutiliza, las respuestas no fueron técnicas. Fueron tres: la complejidad del ecosistema, los problemas con los datos de clientes y la gobernanza inflexible. Ninguna de las tres se arregla con otra licencia.

Eso es exactamente lo que llamamos un problema de Modelo operativo. No es qué herramienta usas, es cómo decides, quién prioriza, con qué criterio se ejecuta y cómo aprende la organización de lo que hace. La herramienta es la última milla de esa cadena. Cuando la cadena está rota, la herramienta amplifica el quiebre.

McKinsey lo midió desde el otro lado. En su estudio de 2024 sobre modelos operativos de Marketing, hecho con más de 100 ejecutivos de primera línea de empresas de consumo y retail en Europa y Norteamérica, solo el 12% de los líderes de crecimiento dijo que una gobernanza clara y efectiva era una característica distintiva de su empresa. Doce de cada cien. El resto opera sin un sistema que baje la estrategia de forma consistente entre marcas, categorías y mercados. Sin eso, cada equipo interpreta a su manera, cada herramienta se configura distinta, y el stack termina siendo un archipiélago de islas que no se hablan.

Esto conecta con algo que ya hemos escrito. El Marketing dejó de ser una función aislada que enciende campañas. Es un sistema de crecimiento que atraviesa producto, datos, ventas y operación. Y un sistema no se arregla comprándole partes sueltas.

CÓMO SE VE UN STACK INFLADO FRENTE A UNO SANO

La distinción no es cuántas herramientas tienes, sino cómo se comporta la operación alrededor de ellas. Un stack sano puede ser grande y uno inflado puede ser pequeño. Lo que cambia es el criterio. Estos son los síntomas que vemos cuando entramos a diagnosticar.

SeñalStack infladoStack sano
Motivo de compraMiedo a quedarse atrás, presión del vendorUna decisión concreta que hoy no se puede tomar
SolapamientoTres o más herramientas hacen casi lo mismoCada herramienta tiene un trabajo claro y único
DatosConectado en el diagrama, desconectado en la prácticaEl dato correcto llega a la decisión correcta a tiempo
AdopciónMenos de la mitad del equipo la usa de verdadUso alto y medido, con dueños claros
GobernanzaNadie decide qué se apaga; todo se acumulaReglas simples de qué se activa, mide y retira
Respuesta al problema“Compremos algo”“Revisemos el modelo primero”

Ninguna empresa vive puramente en una columna. La mayoría tiene tramos sanos y tramos inflados. El ejercicio útil no es juzgar el stack completo, es ir señal por señal y ver hacia qué lado se inclina cada una. Casi siempre, el lado inflado no necesita una herramienta nueva. Necesita una decisión que nadie ha tomado.

Déjame mostrarte cómo se ve en la práctica. Una empresa mediana nos dice que su tasa de conversión no sube. Miran el stack y concluyen que les falta una plataforma de personalización, así que la compran. Seis meses después la conversión sigue igual, y ahora hay una herramienta más que mantener. Cuando entramos a revisar, el problema nunca fue la personalización. Era que el equipo de producto, el de Marketing y el de datos definían “cliente valioso” de tres formas distintas. La plataforma nueva recibió esas tres definiciones contradictorias y las amplificó a escala. Personalizó mal, más rápido. El caso no es raro, es el patrón.

LA IA NO ES LA EXCEPCIÓN. ES LA PRUEBA

Ahora todo el mundo mira a la IA como el próximo salvador. Compra un agente, automatiza, listo. Pero la IA se comporta igual que el resto del stack: amplifica lo que ya hay.

El dato lo confirma. En octubre de 2025, Gartner reportó que el 45% de los líderes de MarTech con agentes de IA en piloto o producción dijo que esos agentes no cumplen las expectativas de desempeño de negocio prometidas. Y la razón no fue el modelo de IA. Fueron brechas de infraestructura, de talento y de gobernanza de datos. La mitad de los líderes reportó vacíos de infraestructura como el freno principal. Otra vez el Modelo operativo, ahora con una capa más cara encima.

Lo revelador es lo que pasa en paralelo. En ese mismo estudio, el 89% de los líderes con iniciativas de agentes dijo que espera beneficios significativos para el negocio. O sea que casi todos apuestan fuerte, casi la mitad ya se estrelló, y aun así la fe no baja. Gartner llegó a predecir que más del 40% de los proyectos de IA agéntica se cancelarán antes de fines de 2027, y la causa que anticipa no es la tecnología. Es la gobernanza pobre. La misma palabra que apareció con el stack tradicional vuelve a aparecer con la IA, y no es coincidencia. Es el mismo problema con ropa nueva.

La IA sobre un modelo claro acelera resultados. La IA sobre un modelo confuso automatiza el caos a escala y multiplica el ruido en vez de la señal. El punto es que la IA no perdona la falta de criterio, la expone. Escribimos sobre esto en la IA escala, el criterio dirige, y cada dato nuevo que aparece lo confirma.

POR QUÉ SE COMPRA TECNOLOGÍA EN VEZ DE ARREGLAR EL MODELO

Si la evidencia es tan clara, ¿por qué las empresas siguen comprando? Porque comprar es fácil y rediseñar es difícil.

Una herramienta nueva tiene demo, contrato y fecha de instalación. Se puede aprobar en un comité y se ve como avance. Rediseñar el Modelo operativo, en cambio, obliga a preguntas incómodas. ¿Quién decide realmente? ¿Con qué datos? ¿Qué dejamos de hacer? ¿Por qué tenemos cinco herramientas que hacen casi lo mismo? Esas preguntas no tienen un botón de “comprar”.

Hay también un tema de presupuesto mal leído. La Encuesta de Gasto de CMO 2024 de Gartner mostró que el MarTech ya representa cerca del 23,8% del presupuesto de Marketing. Casi un cuarto del gasto se va en tecnología. Cuando algo pesa tanto, la reacción instintiva es proteger la inversión sumando más, no cuestionar cómo se usa lo que hay. Pero proteger una inversión subutilizada agrandándola no la vuelve rentable, solo agranda el problema.

Y el presupuesto ya no da para eso. La Encuesta de Gasto de CMO 2025 de Gartner mostró que los presupuestos de Marketing quedaron planos en 7,7% de los ingresos de la empresa, y que el 59% de los CMO dice no tener presupuesto suficiente para ejecutar su estrategia. Ese es el punto donde la compra impulsiva deja de ser un lujo tolerable y pasa a ser un lastre. Cada licencia apagada es plata que no fue a la palanca que sí mueve el negocio.

Aquí conviene mirar el gasto con la misma frialdad con la que miramos cualquier inversión de medios. La lógica de perseguir la última compra brillante es la misma que criticamos en el espejismo del ROAS: una métrica de vanidad, en este caso “tenemos las mejores herramientas”, que se siente bien y no dice nada sobre si el negocio crece.

Nosotros lo planteamos al revés. Antes de evaluar cualquier compra, revisamos el modelo: cómo entran las decisiones, cómo se prioriza, cómo se ejecuta y cómo se mide. La mayoría de las veces, la capacidad que la empresa cree que le falta ya está adentro del stack, apagada.

COMPRAR TECNOLOGÍA FRENTE A REDISEÑAR EL MODELO

Vale la pena poner las dos rutas lado a lado, porque en la superficie la compra siempre gana. Es más rápida, más visible y más fácil de defender. El costo real aparece después, y ahí es donde la comparación se da vuelta.

DimensiónComprar otra herramientaRediseñar el Modelo operativo
Velocidad aparenteRápida: demo, contrato, instalaciónLenta: exige acuerdos y decisiones
Cómo se apruebaUn comité, un presupuesto de softwareConversación de dirección, sin botón de comprar
Qué resuelveEl síntoma visible del momentoLa causa: cómo se decide y se ejecuta
Costo recurrenteLicencia que se paga use o no la empresaEsfuerzo puntual con retorno compuesto
Efecto sobre el stackSuma complejidad y solapamientoActiva capacidad que ya estaba pagada
Resultado típicoOtra isla que no se habla con el restoEl sistema empieza a rendir como sistema

La columna de la izquierda no es siempre incorrecta. A veces sí falta una herramienta. Pero la única forma de saberlo es haber recorrido primero la columna de la derecha. Comprar antes de rediseñar es apostar a que el problema estaba en la herramienta, cuando la evidencia dice que casi nunca es así.

QUÉ HACER ANTES DE FIRMAR LA PRÓXIMA LICENCIA

Esto no es filosofía, es orden de operaciones. Antes de comprar, hay tres cosas que resolver.

Primero, claridad de decisión. Definir quién decide qué, con qué información y en qué momento. Sin eso ninguna herramienta rinde, porque el cuello de botella no es la herramienta sino la decisión que nadie toma. Un CDP no arregla que dos áreas discutan sin resolver quién manda sobre la audiencia.

Segundo, integración real de datos. No hablamos de conectar todo con todo. Hablamos de que el dato correcto llegue a la decisión correcta a tiempo. La mayoría de los stacks están conectados en el diagrama y desconectados en la práctica. Y sin una base ordenada de datos y medición, cualquier herramienta encima solo hereda el desorden. Por eso insistimos tanto en tener claros los modelos de medición antes que las plataformas: la medición define qué decisión estás tratando de tomar, y la herramienta solo la sirve.

Tercero, criterio. La gobernanza que McKinsey encontró ausente en el 88% de las empresas. Reglas simples sobre qué se activa, qué se mide y qué se apaga. Sin criterio, la tecnología es un gasto que crece solo. Con criterio, hasta un stack modesto rinde más que uno enorme sin dueño.

Recién después de esos tres pasos tiene sentido preguntarse si falta una herramienta. Casi siempre la respuesta es que no. Lo que falta es hacer funcionar lo que ya está. Y cuando de verdad falta capacidad, la compra llega con un para qué claro, un dueño y una forma de medir si sirvió. Eso es lo contrario de comprar por miedo.

En Futture lo vemos así, y lo aplicamos en cada diagnóstico antes de tocar el trabajo: el stack casi nunca es el problema, y casi nunca es la solución. La tecnología amplifica. Un modelo claro la vuelve una ventaja y uno confuso la vuelve un gasto que crece solo. Así que la próxima vez que el crecimiento se frene, resiste el impulso de mirar el catálogo y mira el modelo. La capacidad que crees que te falta casi siempre ya está adentro, pagada y apagada, esperando una decisión que ninguna licencia va a tomar por ti.