El 05 de mayo, OpenAI abrió en beta el Ads Manager de ChatGPT a todos los negocios en Estados Unidos. Sin mínimo de inversión, sin necesidad de agencia intermediaria con CPC bidding y pixel de conversión en desarrollo. Tres meses después de lanzar el piloto, el acceso que antes requería entre 200.000 y 250.000 dólares de compromiso mínimo y relación directa con una holding company está disponible para cualquier empresa dispuesta a registrarse en ads.openai.com.

El recorrido de esos tres meses es tan relevante como el anuncio del 5 de mayo. Muchos presenciamos cómo el piloto arrancó el 9 de febrero con Target, Ford, Adobe y Mrs. Meyer’s como primeros anunciantes, y WPP, Omnicom y Dentsu como holding partners. El CPM inicial se fijó alto, en un valor de 60 dólares. Para el 26 de marzo, el programa había cruzado los 100 millones de dólares en revenue anualizado en seis semanas, generado cuando el inventario solo cubría un segmento de la base de usuarios en un país. En abril, el mínimo bajó a 50.000 dólares y OpenAI sumó CPC bidding. Este 05 de mayo, desapareció cualquier barrera de entrada.
El territorio que acaba de abrirse opera a una escala que nuestro ecosistema debe atender.
ChatGPT procesa hoy 2.500 millones de prompts diarios, el equivalente al 30% del volumen diario de Google Search, sobre una base de 900 millones de usuarios activos semanales. No existe en la historia de la tecnología de consumo un producto que haya pasado de cero a esa escala en tres años. Y lo que hace único ese volumen desde la perspectiva publicitaria no es el tamaño, sino lo que los usuarios hacen dentro.
Según el análisis de OpenAI sobre una base de 1,5 millones de conversaciones, el 49% del uso corresponde a preguntas directas sobre algo y el 36,7% al uso general se concentra en investigación. Esas personas no están scrolleando un feed ni esperando que un algoritmo interrumpa su atención. Están construyendo entendimiento activamente, comparando opciones, formulando decisiones, y es en ese momento en que aparece un anuncio de ChatGPT.
Un usuario que le pregunta a ChatGPT cómo comparar herramientas de CRM para un equipo de 15 personas no está en etapa de awareness. Está en el momento exacto previo a una decisión. El sistema identifica esa señal conversacional y sirve el anuncio relevante al fondo de la respuesta, sin alterar el contenido generado por el modelo. Ads do not influence the answers, repite OpenAI en cada comunicación. Es la condición que hace viable el canal: si los usuarios perciben que el anuncio sesga la respuesta, el valor de la señal de intent colapsa.
Google captura intención declarada. Meta captura atención. ChatGPT tiene una ventaja: llega antes que ambos.
La comparación más útil para entender dónde encaja este canal es también la más precisa. Google Search opera sobre una lógica de estímulo y respuesta: el usuario escribe una query, el sistema la convierte en keyword, el algoritmo sirve el anuncio relevante. Es la forma más madura de captura de intención que el mercado publicitario conoce. Lleva 14 años siendo el eje central de los presupuestos de performance.
Meta opera en el polo opuesto: el usuario no está buscando nada. El algoritmo infiere interés a partir de comportamiento y señales demográficas, e interrumpe el consumo pasivo de contenido con publicidad contextualizada. Construyes el interés primero, lo conviertes en conversión en algún otro canal.
ChatGPT opera en un momento que ninguno de los dos cubre. Antes de que la intención se cristalice en una búsqueda, existe una fase de exploración conversacional donde el usuario está construyendo su criterio de decisión. Está preguntando qué considerar, qué diferencia a un producto de otro, qué le recomendaría alguien que entiende el tema. En ese momento, la marca que aparece no interrumpe. Está ahí cuando el marco de referencia del comprador todavía se está formando.
Datos de early testing reportan que el tráfico proveniente de ChatGPT Ads muestra entre 60% y 80% más tiempo en sitio que el tráfico social, con tasas de conversión comparables al search de alta intención. No es correlación aleatoria. Es consecuencia directa del momento en que se produce el contacto.
El formato actual es deliberadamente simple. La mecánica subyacente es más sofisticada de lo que parece.
En su estado actual, el ad de ChatGPT es una unidad de texto claramente etiquetada como Sponsored al fondo de la respuesta, separada visualmente del contenido generado por el modelo. El CPM de lanzamiento fue de 60 dólares, cayó a entre 15 y 40 según categoría hacia abril, y el sistema incorporó CPC bidding como opción adicional. El targeting es contextual puro: el sistema lee el flujo conversacional activo y determina relevancia semántica, no keyword matching, no audience segmentation, no cookie-based behavioral targeting.
Esa simplicidad de formato no es una limitación de primera versión. Es una decisión de diseño. OpenAI controla internamente cada decisión de delivery. Ningún anunciante tiene acceso a las conversaciones individuales ni a señales personales. La data que reciben los advertisers es agregada: impresiones, clicks, conversiones a través del pixel. Ese firewall no es opcional: es la condición estructural que hace que el canal funcione, porque la confianza del usuario en la respuesta es el activo que genera el valor del anuncio.
El segundo formato activo, todavía en fase experimental, es más revelador de hacia dónde va la plataforma. El conversational banner incluye un botón Ask ChatGPT about this ad que, al activarse, abre una conversación donde el modelo responde preguntas del usuario usando información cargada previamente por el anunciante. El comprador puede preguntar sobre especificaciones, comparaciones o condiciones, y ChatGPT responde en nombre de la marca con el contexto que esta le proporcionó. Es la primera vez en la historia del advertising digital que el propio canal puede explicar el producto en conversación natural.
En Chile, los compradores ya están ahí. Las marcas, todavía no.
Chile lidera el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial 2025 por tercer año consecutivo, con 70,5 puntos sobre 100 según el estudio de CENIA y CEPAL. El país encabeza la región en alfabetización en IA (84,7 puntos) y en adopción de IA generativa (78,7 puntos). Latinoamérica ya representa hasta el 20% de las descargas globales de herramientas de IA generativa, y el uso en la región triplicó su ritmo entre 2024 y los primeros cinco meses de 2025.
Dentro del tejido empresarial chileno, las cifras recientes muestran un ecosistema en transición activa. Según el estudio de Entel Digital con más de 526 directivos encuestados, más del 80% de las grandes empresas del país ya utiliza IA en alguna forma. El uso de IA entre emprendedores chilenos creció 25% en solo tres meses entre junio y septiembre de 2025, y el 81% declara que la IA contribuye al crecimiento de su negocio. Sin embargo, el mismo estudio revela que la adopción se concentra aún en tareas generativas de baja complejidad: la herramienta más usada es ChatGPT, pero principalmente para contenido y asistencia, no para operar sobre datos propios del negocio.
Ese patrón tiene una implicación directa para este artículo. Si el 80% de las grandes empresas chilenas ya usa ChatGPT en alguna capacidad, y el 20,8% de la población adulta del país utiliza herramientas de IA de forma regular según el Microsoft AI Economy Institute, entonces el comprador chileno moderno ya toma decisiones en conversaciones con ChatGPT, con Claude, con Gemini. Investiga proveedores ahí. Compara alternativas ahí. Resuelve dudas previas a la compra ahí. La pregunta para las marcas chilenas no es si sus compradores están en ese canal. Es si su marca aparece cuando ocurre ese momento.
El desafío local tiene un matiz adicional. ChatGPT Ads opera hoy solo en Estados Unidos, con expansión confirmada a Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Latinoamérica no está en el roadmap inmediato del programa. Pero la relevancia del canal para las marcas que operan en Chile no depende únicamente de la disponibilidad del formato publicitario. Depende de si la marca tiene presencia en las respuestas que ChatGPT genera cuando un comprador chileno pregunta sobre su categoría. Eso es territorio de AEO, answer engine optimization, y ese juego ya está activo ahora, con o sin Ads Manager.
El desafío real no es el acceso. Es aprender a medir en un entorno donde la influencia precede al click.
El Ads Manager está abierto. El pixel de conversión existe. El CPC bidding está activo. Lo que aún no existe es un sistema de medición de terceros que verifique independientemente la performance. Claire Holubowskyj, Senior Research Analyst en Enders Analysis, lo describe con precisión: la plataforma excele en relevancia contextual, pero carece todavía de la profundidad de datos de performance que ofrecen los incumbentes. OpenAI tiene CPA bidding en su roadmap y la expansión de capacidades de medición entre sus compromisos públicos.
Pero el problema de medición es más profundo que la madurez del pixel. ChatGPT Ads opera en una parte del funnel donde el impacto es estructuralmente difícil de capturar con last-click attribution. Un usuario que construye su criterio de decisión en una conversación de ChatGPT puede terminar convirtiendo tres días después en una búsqueda de Google o en una visita directa. El anuncio de ChatGPT influyó, pero el modelo de atribución estándar no lo ve.
Para los equipos de Marketing que quieran operar este canal con rigor, el primer movimiento no es la campaña. Es la arquitectura de medición multi-touch que permita asignar crédito real a cada punto de contacto en el journey, incluyendo los que ocurren antes de que la intención se haga visible en una búsqueda. Eso requiere UTM parameters dedicados, análisis de comportamiento post-click por tiempo de sesión y calidad de lead, y una definición de éxito que no dependa exclusivamente del CPA dentro del ciclo de la campaña.
OpenAI tiene un objetivo de 100.000 millones de dólares en publicidad para 2030. Eso no es solo una meta financiera. Es un compromiso de construcción de infraestructura.
Cuando una plataforma declara públicamente una meta de revenue publicitario de esa magnitud, está comprometiendo el ritmo de desarrollo de producto, el nivel de inversión en medición, la velocidad de expansión internacional y la profundidad de las integraciones con el ecosistema de ad tech. Los 100 millones de dólares en seis semanas de piloto, generados cuando el acceso mínimo era de 200.000 dólares y el inventario solo cubría un segmento de la base de usuarios en un país, son la validación de que la demanda existe. La apertura del self-serve el 5 de mayo es la señal de que OpenAI está listo para escalar.
El ecosistema que se está formando alrededor del canal confirma esa dirección. Adobe, Criteo, Kargo, Pacvue y StackAdapt como partners de ad tech. Dentsu, Omnicom, Publicis y WPP como holding company partners con acceso a funcionalidades anticipadas. David Dugan, ex Meta, liderando el equipo global de advertising solutions. OpenAI está construyendo su equipo de ads con las personas que construyeron los dos sistemas que ChatGPT Ads aspira a complementar.
Para las marcas que operan en Chile y en la región, la ventana táctica más inmediata no es esperar la apertura del Ads Manager en Latinoamérica. Es entender que el buyer journey de sus clientes ya pasa por estas plataformas. El 20,8% de difusión de IA en Chile, combinado con el liderazgo regional en adopción de IA generativa, significa que una fracción relevante y creciente de los compradores chilenos construye criterios de decisión en conversaciones con ChatGPT, Gemini o Claude antes de hacer cualquier búsqueda tradicional. La marca que no está presente en esas respuestas no existe en esa etapa del funnel.
Lo que esta semana cambió no es solo el acceso al canal publicitario. Cambió la naturaleza de la pregunta que los equipos de Marketing tienen que responder. Antes era si probar ChatGPT Ads.
Ahora, con 900 millones de usuarios semanales, 2.500 millones de prompts diarios y el comprador chileno ya integrado en ese ecosistema, la pregunta es cuánto del journey de decisión de tus compradores está pasando por una conversación de IA en que tu marca todavía no participa, pero podría hacerlo.


